Tu no me quieres entender y me mandas a callar diciéndome que no me debo sorprender porque así es la realidad de nuestro amor. Y yo no tengo armas para enfrentarte, pongo mis manos, manos al aire. Sólo me importa amarte en cuerpo y alma como era ayer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario